Pedro Lezcano (por CNFSN+)

CNFSN+ “Pedro Lezcano (1920-2002)”, Las Palmas de Gran Canaria [marzo 2018]

[…]
Queda prohibido terminantemente
morir en calles céntricas.
[…]
Se prohiben los sueños a deshora;
para soñar ya hay decretadas fechas,
hay parques con sus pájaros y novios,
hay líricos poetas.
[…]
Prohibido todo sueño. La vigilia
perenne se decreta.
(Se tomarán medidas radicales
contra la primavera.)

[…]

 

Pedro Lezcano, fragmento de “Edicto”, Antología cercada (El Arca, 1947)

“De fundaciones y genocidios”

IMG_1739CNFSN+, Viera y Clavijo (“doblemente ilustrado”), stencil en el Paseo de San Antonio, LPGC [junio 2015]

Libradas estas órdenes, se hicieron a la vela desde el Puerto de Santa María, a 28 de mayo de 1478, tres navíos bien pertrechados de municiones de guerra y boca, y surgieron en el de las Isletas de Canaria, a 24 de junio por la mañana. (…) Y habiendo desembarcado la tropa en aquel arenal, sin que hubiese quien la inquietase, fue la primera obra en que se ocupó la de cortar algunos ramos de palmas, con los cuales se formó una gran tienda, a cuya sombra erigieron un altar. Como era el día de San Juan Bautista, celebró misa el déan Bermúdez; y todos los soldados la oyeron devotamente, pidiendo a Dios con las armas en la mano les favoreciese en el exterminio de aquella pobre nación que iban a invadir.

Joseph de Viera y Clavijo, Noticias de la historia general de las Islas Canarias (1776)

Superhéroe #14

IMG_4759“Pepe Monagas” en un cafetín de La Plaza – calle López Botas, Vegueta, LPGC (stencil de CNFSN-Proyecto Cajas de Luz) [enero 2014]

[…] Subía un mediodía el Risco, con las manos en los  bolsillos, aburrido como un loro, a horas del almuerzo. Pasó por delante de un timbeque. Salía de él tal tufo a albacora en adobo y a carajacas frescas y a baifo, que se tuvo que parar y buscar el sostén de la pared, porque el mundo se le tambaleó. Le dieron sus medias vueltas como si fuera en un correíllo. Claudicó.

–Esto no puee sée, señóo. Esto ya es abusáa de la naturalesa –se dijo, cuando le vino el tino–. Por lo menos, por lo menos una copita sola, un aperitivo, ¿oyó?

Y entró, pálido, tembloroso, con una emoción de novio al pie del altar.

–Póngame un ronsito. Uno solo, ¿oyó? –y miró alrededor, como si presintiera la presencia de Soledad, o de alguno de los amigos que tanto habían admirado su fuerza de voluntad.

Afortunadamente estaba solo. […]

“De cuando Pepe  Monagas agarró una buena sin tener culpa maldita”*                     Pancho Guerra (Tunte, 1909 – Madrid, 1961)

*[Publicado en el semanario Canarias Deportiva, Las Palmas de Gran Canaria, 8 de abril de 1946, firmado por Roque Morera (uno de los primeros seudónimos de Francisco Guerra Navarro). Fragmento extraído de Los cuentos famosos de Pepe Monagas. Francisco Guerra Navarro. Obras completas, Tomo II, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran canaria, 2013].